• INTERSECTIONS

    ELSA-LOUISE MANCEAUX & HILDA PALAFOX


    SEPTiembre 3 - octubre 3, 2026

    PARIS

  • Mariane Ibrahim se complace en presentar Intersections, una exposición que reúne las obras de Elsa-Louise Manceaux (París, 1985) y Hilda Palafox (Ciudad de México, 1982), ambas radicadas en la Ciudad de México. La muestra coincide con la conmemoración del bicentenario de las relaciones diplomáticas entre Francia y México y reafirma la vocación de la galería por tender puentes entre las escenas artísticas de ambos países. En 2024, Mariane Ibrahim presentó en su espacio de Ciudad de México Los sueños de la luz / Lesrêvesde la lumière, una exposición que reunió por primera vez en México la obra de cinco artistas franceses. Con Intersections, la galería prolonga este intercambio en sentido inverso, llevando a París el trabajo de dos artistas cuyas prácticas se han desarrollado en estrecho diálogo con México. Desplegada en los dos niveles de la galería, la exposición dedica un espacio individual a cada artista, permitiendo descubrir tanto la singularidad de sus propuestas como los puntos de convergencia que las vinculan. 

     

    En la planta baja, Elsa-Louise Manceaux presenta Superficies de intercambio, una exposición articulada en torno a una nueva radio-pintura y un conjunto de pinturas silenciosas. En su obra, pintura, palabra, sonido e imagen en movimiento convergen para expandir los límites del medio pictórico. Lejos de concebir la pintura como una imagen estática, la artista la entiende como un espacio donde la palabra —escrita y hablada— y el video modifican continuamente la composición, planteando preguntas sobre la naturaleza de los medios, la percepción, la atención y la posibilidad de representar lo intangible.  

     

    En el primer nivel, Hilda Palafox presenta Petricor, un cuerpo de obra que profundiza en su investigación sobre el ecofeminismo, la experiencia colectiva y la relación entre el cuerpo y el paisaje. Evocando la humedad de la tierra después de la lluvia y el olor que emerge cuando esta toca el suelo, las pinturas representan imponentes figuras femeninas que se sostienen, negocian y trabajan en conjunto, fundiéndose con el entorno. Entre la herencia del muralismo, el lenguaje modernista y las preocupaciones contemporáneas, Palafox desarrolla una pintura que imagina nuevas formas de sororidad, solidaridad y de vínculo con la naturaleza. 

  • ELSA-LOUISE MANCEAUX

    SUperficies de intercambio

  • En 1946, Ad Reinhardt dibujó una célebre caricatura en la que un espectador señala una pintura abstracta y pregunta, con sorna: “¡Ja, ja! ¿Qué representa esto?”. La pintura, que se ha reconfigurado para tener un rostro, responde de inmediato mientras lo señala de vuelta: “¿Y tú qué representas?”. La viñeta condensa uno de los grandes desplazamientos introducidos por la abstracción: la pintura deja de ser un objeto que espera ser explicado para convertirse en un interlocutor. El texto que la acompaña desarrolla esa misma intuición:

     

    “Una pintura abstracta reaccionará ante ti si tú reaccionas ante ella. De ella obtienes lo que tú le aportas. Te vendrá al encuentro, pero no más allá. Está viva si tú lo estás. Representa algo, y tú también. TÚ, SEÑOR, TAMBIÉN ERES UN ESPACIO”.

     

    Las radio-pinturas de Elsa-Louise Manceaux ya no solo responden: hablan. En ellas, la superficie se ilumina y se oscurece; las imágenes se convierten en palabras, las palabras en voz, y la voz nos invita a una conversación: ¿cómo se pinta el oxígeno?, ¿cómo se representa una atmósfera?, ¿cuál es la distancia adecuada para comprender el mundo?, ¿qué hace que una pregunta sea una buena pregunta? 

     

    ¿En qué momento dejamos de ver pigmento, luz o palabras para entrar en conversación con una superficie?

     

    La pregunta atraviesa Superficies de intercambio, una exposición en la que Manceaux explora la pintura simultáneamente como receptáculo y como emisora: una superficie capaz de recibir signos, imágenes, palabras y afectos, pero también de ponerlos nuevamente en circulación. “¿Superficies de deseo o superficies de conocimiento?”, pregunta la artista en un momento de la radio-pintura. La interrogación puede dirigirse a todas las obras de la exposición y, en realidad, a cualquier pintura. ¿Qué depositamos sobre una superficie y qué esperamos recibir de ella? ¿De quién son el deseo y el conocimiento que contiene: de la artista o de quien la mira?

     

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  • Por más de diez años, Elsa-Louise Manceaux (n. 1985, Paris, Francia; vive y trabaja en Ciudad de México, México) ha...
    Artist Portrait of Elsa-Louise Manceaux. Photo by Karla Hernández.

    Por más de diez años, Elsa-Louise Manceaux (n. 1985, Paris, Francia; vive y trabaja en Ciudad de México, México) ha transformado la pintura de un campo estrictamente visual en una interfaz mediática que establece diálogos afectivos. En su práctica, la historia de la pintura tradicional se desvía hacia otras formas de uso y estilos de comunicación. Su obra entrelaza relaciones íntimas y emocionales —todas mediadas por inconsistencias cronológicas—. 

     

    De manera recurrente, su práctica pictórica multifacética explora la compleja definición de nuestrotiempo presente, al examinar la relación entre historia e imaginación, lenguaje y sensibilidad, contexto y significado, información y materia; poniendo en perspectiva el papel que juegan la técnica y la tecnología tanto en sus temas como en la superficie pictórica misma. A partir de estaslíneas, construye narrativas anacrónicas entre medio, soporte e imagen. En ese sentido, la obra de Manceaux también responde a una búsqueda constante de experimentación con distintastécnicas y sus historicidades, lo que en ocasiones ha derivado en expandir su práctica hacia pinturas tridimensionales, instalaciones y eventos performáticos. 

     

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  • HILDA PALAFOX

    PETRICOR

  • Qué tanto extrañamos este verano el petricor, ese primer aroma de la lluvia al tocar la tierra. Por toda Europa, tal vez como nunca, la sensación de calor nos abrazó a quienes, apenas llegados los primeros fríos de octubre, extrañamos ya los penetrantes rayos del sol. Y así pasamos los siguientes seis meses, añorándolos bajo las nubes bajas de París, mientras los días se acortan hasta llegar al más breve, cuando el sol se pone a mitad de la tarde.

     

    Pero este año el sol ardió. A mediados del verano nos ofreció además una visión extraordinaria: un eclipse durante el cual quedó parcialmente oculto por la luna. Fueron días extraños, en los que nuestra vida giró alrededor del calor implacable del astro, de su alineación perfecta con nuestro satélite, de la percepción de su indescriptible poder sobre nuestra existencia y de nuestra propia sinrazón ante las tantas alertas ecológicas que sus efectos llevan años anunciando.

     

    Las pinturas de Hilda Palafox en esta muestra no pertenecen, sin embargo, al mes de agosto de París, sino al agosto de México: un agosto que nuestro cuerpo conoce de memoria y cuyos famosos relámpagos hemos entronizado incluso en nuestra literatura moderna. Más que un pueblo del sol, somos un pueblo que ancestralmente ha rendido culto al agua. Tláloc y Chalchiuhtlicue, deidades nahuas a quienes los cronistas coloniales asignaron respectivamente un género masculino y femenino (distinción posiblemente acentuada por las categorías polarizantes de las lecturas europeas), encarnan una relación que no puede reducirse a una sola fuerza ni a un solo significado. En ellas conviven fertilidad y destrucción, abundancia y carencia, cielo y tierra.

     

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  • Hilda Palafox (n. 1982 en México; vive y trabaja en Ciudad de México) es una artista visual cuyo trabajo explora y...
    Artist Portrait of Hilda Palafox. Photo by Luis Garván.

    Hilda Palafox (n. 1982 en México; vive y trabaja en Ciudad de México) es una artista visual cuyo trabajo explora y cuestiona la figura humana, desplegándose como una indagación en torno a la subjetividad, el cuerpo y la experiencia de la mujer. Aborda la identidad desde la tensión entre la intimidad y la monumentalidad: entre la construcción de un mundo interior que privilegia la sensibilidad y los vínculos humanos, y la proyección pública de una grandeza formal y simbólica. Su trabajo se desplaza entre el dibujo, la pintura, la escultura y el textil, en una continuidad material que circula entre soportes, escalas y técnicas. 

     

    En su obra, el misterio de lo femenino se equilibra con estados físicos, emocionales y espirituales. La figura opera como eje y herramienta de expresión: a partir de ella se articulan reflexiones sobre la identidad, lo cotidiano y la representación del cuerpo, entendido como materia capaz de moldearse a sí misma y, en su producción más reciente, como territorio atravesado por la memoria de la tierra. Su imaginario oscila entre la realidad y la fantasía, con matices de espiritualidad, en gestos que devienen analogías de la psique humana, en atmósferas a la vez familiares y enigmáticas. Su producción dialoga con la herencia del muralismo mexicano, la modernidad latinoamericana y las corrientes feministas contemporáneas, configurando un repertorio iconográfico propio en el que conviven lo íntimo, lo simbólico y lo monumental.  

     

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