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JOSÉ GAMARRA
SELVA COLOR DEL TIEMPO
Septiembre 3 - Diciemre 19, 2026
CIUDAD DE MÉXICO
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José Gamarra, Fleuve de sang, 2026
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Nacido en Tacuarembó, Uruguay, en 1934, Gamarra estudió en Montevideo y residió en São Paulo entre 1960 y 1963 antes de instalarse definitivamente en París. En esos años su pintura transitó de la abstracción hacia el paisaje, un cambio impulsado tanto por su experiencia en Brasil como por las lecturas de Horacio Quiroga (1878–1937) y Claude Lévi-Strauss, y por el estudio de pintores como Frans Post (1612–1680) y Claude Lorrain (1600–1682). La selva que comienza a aparecer en su obra no responde a un lugar específico ni a una observación directa de la Amazonia. Es un paisaje construido a partir de referencias históricas, literarias y pictóricas, donde distintas temporalidades entran en relación.
Desde finales de los años sesenta, en paralelo a la sucesión de dictaduras militares en América Latina, Gamarra desarrolló una pintura atravesada por el intervencionismo, la explotación de los recursos naturales y la violencia política. Con el tiempo, esos acontecimientos dejaron de representarse como escenas explícitas para integrarse al paisaje. Conquistadores del siglo XVI, exploradores, comunidades indígenas, helicópteros, industrias extractivas y animales conviven en un mismo espacio pictórico. La historia deja de organizarse como una sucesión de acontecimientos y pasa a sedimentarse sobre el territorio.
Selva color del tiempo propone leer la pintura de José Gamarra desde esa acumulación de temporalidades. La selva no funciona como fondo de la historia sino como su archivo: un lugar donde conquista, colonización, capitalismo y devastación ambiental permanecen visibles y donde el paisaje conserva la memoria de las Américas.
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"La cultura nos permite responder a los desafíos de la existencia.
El arte no solo nos da placer; también nos lleva a reflexionar.
Con los colores más refinados y el lenguaje estético más depurado posible, trato de abordar la belleza a mi manera. Mi pintura está arraigada en la historia de América Latina y puede leerse como una especie de crónica. A lo largo de los años, he realizado pinturas que evocan eventos en la vida de un pueblo o de individuos, el peso emocional de historias recordadas y dignas de ser pintadas:
Si todos los hombres del mundo, 1966; El Progreso de una ayuda, 1969; La operación requerirá la asistencia de especialistas extranjeros, 1975; Parece Arica, 1976; Anaconda Copper Mining, 1978; Historias y premoniciones del Nuevo Mundo, 1979; Las tentaciones de Hernán Cortés, 1981; Cinco siglos de tormenta, 1984; Crónicas de una historia, 1985;
Reconquista, 1992...
Los cambios en el tiempo que introduzco—el presente, el pasado y el futuro pueden coexistir en el mismo lienzo—permiten que los conquistadores del pasado y los de hoy coexistan. El Dorado nunca existió, sin embargo, muchas de mis pinturas lo evocan: la poesía de un Edén perdido, el paraíso terrenal que los primeros 'descubridores' creyeron haber encontrado... El lenguaje simbólico de signos que solía utilizar en mi pintura se fue abriendo gradualmente a otra traducción: paisaje y realidad humana, bosque y destino. América Latina...
Mis bosques han sido visitados por nuevos conquistadores que utilizan lanzallamas para borrar los arcoíris y reemplazan al majestuoso cóndor con helicópteros: un doble asalto a las personas y a la naturaleza. Por un lado, está el choque entre mundos que han sido explotados desde el pasado hasta el presente; por otro, está la alegría, la búsqueda de historias y leyendas. Entre la utopía y lo posible se encuentra el desafío del futuro: hacer nuestra la fuerza y el coraje, desarrollar la capacidad de superar cada obstáculo para alcanzar un mundo de paz, justicia y tolerancia, donde la abundancia y la felicidad serán la prerrogativa de todos."- José Gamarra
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Artist Portrait of José Gamarra in his Atelier, 2019.
Photo by Pascal Milhavet.

